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martes, 13 de mayo de 2014

Análisis y Declaración de Impacto


Mediante el uso de las herramientas anteriormente descritas procederemos a analizar el impacto real que esta obra ha tenido en el entorno del Barranco de Santos, para ello comenzaremos a estudiar en orden ascendente cada una de las categorías descritas en nuestra pirámide de prioridades.



Seguridad Personal
En este aspecto ha ocurrido un impacto grave, puesto que con la situación actual la seguridad personal de los usuarios de las instalaciones, así como la de los transeúntes de las zonas anexas se ha visto comprometida en los momentos de fenómenos meteorológicos con grandes precipitaciones. Con anterioridad a la obra, el cauce y desembocadura del barranco presentaban un régimen de acumulación de sedimentos y una dinámica de flujos de energía distintos a las actuales, que no suponían un riesgo a la ciudadanía siempre y ésta no se hallase en el lecho mismo del barranco durante la riada. Con la obra actual, zonas transitables, los pequeños puentes del final del cauce y vías anexas se ven inundados por agua y escombros, suponiendo un grave riesgo a la ciudadanía. Éste es un impacto directo negativo a la base de nuestros requisitos, por lo que supone la mayor prioridad a la hora de actuar sobre el proyecto, y condicionará cualquier medida que se haya de tomar, por encima de cualquier otra consideración.



Respeto al Medio Ambiente y los Ecosistemas 
En lo referente al impacto sobre los ecosistemas presentes previos a la obra, la zona se encontraba severamente alterada y antropizada, por lo que los mismos carecían ya de interés para su conservación. La intención del establecimiento de un ajardinado acorde con la vegetación potencial, y la revegetación del cauce con especies propias de este ambiente habrían supuesto un impacto positivo a los ecosistemas del barranco, no obstante la no completa realización de esta revegetación y el nulo mantenimiento del ajardinamiento proyectado suponen que en la práctica no haya habido ningún impacto significativo.



Sostenibilidad
La actual obra presenta serios problemas de sostenibilidad, comenzando con los cambios en el régimen hídrico del sistema durante una avenida como se comentaba con anterioridad, y continuando con la imposibilidad del mantenimiento de las infraestructuras actuales ante esta eventualidad. La acumulación de escombros y el deterioro de la obra en si misma a lo largo del tiempo, la hacen poco duradera en el tiempo si no se actúa con presteza para solventar estos problemas. Es por ello que concluimos que la obra ha supuesto un impacto negativo en la sostenibilidad del conjunto del sistema.




Integración Paisajística
El proyecto se encuentra debidamente integrado en el paisaje tanto urbano como natural del barranco, suponiendo una correcta transición entre ambos aspectos. Si bien esta integración no es completa, algunas fachadas con vistas al barranco desentonan con el conjunto, y la escasez de mantenimiento merma el atractivo de la obra, la escasa integración previa así como la potencialidad de la actual con el debido esfuerzo nos llevan a evaluar este aspecto como un impacto positivo.



Funcionalidad
Si bien los objetivos funcionales de la obra en su conjunto no se han visto plenamente cumplidos, el estado anterior a la actuación carecía por completo de ninguna de estas funciones. Por ello concluimos que en lo referente a su funcionalidad, la obra ha supuesto un impacto positivo.

Declaración de Impacto
Tomando en consideración cada uno de los análisis anteriores, y asignando una categoría de importancia relativa a la posición del impacto en nuestra pirámide, hemos de declarar que la obra sobre el Barranco de Santos ha supuesto un impacto negativo grave, que requiere una pronta intervención para subsanar amenazas graves a la ciudadanía, no excluyéndose la posibilidad de que tras dicha actuación, el conjunto pueda suponer un impacto positivo.

lunes, 12 de mayo de 2014

La pirámide de Maslow en la evaluación del impacto



La “pirámide de Maslow” es el nombre de una teoría en psicología, que jerarquiza las necesidades humanas según su importancia tanto absoluta como en el tiempo. La base de esta pirámide la constituyen las necesidades fisiológicas básicas como la respiración o la alimentación, y a medida que escalamos por la estructura encontramos necesidades de distintos órdenes como la seguridad personal, el reconocimiento social o la autorrealización.




                                                                                                                               http://commons.wikimedia.org


El concepto a destacar en esta teoría es, que si bien todos esos requerimientos articulan en su conjunto la felicidad de un humano, las necesidades que ocupan puestos superiores en la pirámide son totalmente irrelevantes si no se satisfacen aquellas que se encuentran por debajo de ellas. Es decir, poco importa la realización personal si no se tiene qué comer, o si se está constantemente expuesto a algún peligro.

Esta idea de jerarquización con dependencia de los elementos anteriores es aplicable a muchos otros campos del conocimiento, como es el caso de la evaluación de impactos. Podemos establecer una pirámide de requerimientos para el óptimo desarrollo de un proyecto, primando aquellos de necesidad incondicional situándolos en la base, y establecer un gradiente de importancias decreciente hacia el ápice. Al evaluar el impacto de dicho proyecto comprobaríamos cada uno de los niveles de nuestra pirámide de forma ascendente, y en el momento en el que uno de ellos fallase, los superiores carecerían de importancia real, al menos de forma inmediata.






El establecimiento de categorías y su posición dentro de la pirámide no está exento de subjetividad, y el esquema de prioridades variará ampliamente según la disciplina desde la que se enfoque. En nuestro caso proponemos una jerarquización desde el punto de vista de la biología ambiental, en la que el principal requerimiento de todo proyecto es la garantía de la seguridad personal de sus usuarios (este punto ha de ser común a cualquier enfoque) y en el que posteriormente se evalúan su impacto en los ecosistemas presentes, su viabilidad a lo largo del tiempo (esto es, su sostenibilidad), su integración en el paisaje y por último su capacidad para cumplir las funciones para las que estaba destinado.